¿Alguien que amabas te engañó? No te deprimas, perdío más que tu y al final tu sales ganando

Estadísticas recientes indican que alrededor del 85% de las personas han sido engañadas por sus parejas. Por lo tanto, si pasaste por esto no estás sola o solo, y si otros han podido seguir adelante con su vida, tú también puedes hacerlo. Recuerda bien estas palabras (hoy quizás no tengan sentido, pero un día lo si lo tendrán): perdiendo, se gana. Continua leyendo.

Desgraciadamente, como puedes apreciar, la cifra de infidelidad es muy alta, tanto que ya se considera estadísticamente “normal”. Pero, como siempre, lo “normal” no significa que sea algo bueno o aceptable.

Cabe aclarar que muchos se sobreponen a una infidelidad. A pesar de que no es del todo fácil, es posible; es una decisión que corresponde solamente a la pareja en cuestión y a todo lo que conlleva. Sin embargo el día de hoy haremos referencia a aquellos casos en que la relación se corta de forma definitiva, tras la amargura de una traición.
Finalizar una relación es casi como enfrentarse a la muerte de un ser querido, se le compara al proceso de duelo que vive una persona ante este terrible hecho de la vida. Se atraviesan varias etapas, se experimentan distintas emociones y no necesariamente de forma lineal: tristeza, culpa, enojo, negación, aceptación… Puede ser un duro y largo proceso de vivir en soledad. No dudes en pedir ayuda; puede ser un amigo, un familiar o incluso un profesional. Si eres una persona con fe o creencias religiosas, refugiarte en el aspecto espiritual te será de gran ayuda. 
 
En una situación de infidelidad pareciera que el que engaña es el “ganador”. Se retira feliz y victorioso, mientras que el engañado es el triste “perdedor”. Pero no nos apresuremos en sacar conclusiones, a medida que pasa el tiempo las cosas se caen por su propio peso.
 
A continuación te expondremos 6 razones por las cuales al perder, en realidad ganaste:

6. Más temprano que tarde, “la otra” tendrá una nueva “socia” 


Si crees que “la otra” te ganó, analiza su premio: una persona infiel, traicionera, mentirosa, en otras palabras, una persona que no vale la pena. No se da cuenta que ahora que pasó a ser “la oficial” dejó vacante el puesto de “la otra”, muy probablemente pronto le encuentren reemplazo.

5. Aprendes de lo vivido


Toda situación por la que atravesamos, sea buena o mala, nos deja una experiencia, un aprendizaje de vida. Tras este trago amargo probablemente tengas más herramientas para escoger a tu siguiente pareja, o advertir si las cosas no andan bien en tu próxima relación.

4. Adiós. Gracias por participar


La persona que te engañó no merecía tu confianza. Tarde o temprano lo iba a hacer, finalmente lo ha hecho y esta es la oportunidad para sacarla de tu vida.

3. Lo que no te mata te fortalece


Tu capacidad de sobreponerte a una mala experiencia de vida sin duda será mayor, esto es a lo que los psicólogos llaman resiliencia o temple. Porque cuando se llega a tocar fondo, la única dirección en la que puedes avanzar es ¡hacia adelante!

2. Piensa en ti


Después de la traición es un buen momento para hacer un pare en el camino, reflexionar y echar una mirada hacia tu interior. Retomar las riendas de tu vida, conectarte con tus metas y tus más profundos anhelos, redescubrirte a ti misma. Hacer actividades que te hagan sentir viva, que las hagas con gusto y pasión; pueden ser cosas que habías abandonado mientras sostenías una relación, o explorar nuevos pasatiempos para encontrar algo que te haga sentir feliz y plena.

1. Es tu oportunidad de crecer como persona


Seguro has repasado en tu mente una y otra vez por qué pasó esto con tu relación, tratando de encontrar motivos y culpables. No te apresures, sé amable contigo misma. Haz esta reflexión cuando te sientas mejor y te sea posible analizar las cosas con la cabeza fría. No seas muy exigente contigo, si bien es cierto que una relación es de dos personas, la decisión de incluir a una tercera no fue tuya. Piensa sobre qué aspectos puedes cambiar o mejorar en el futuro, y qué cosas no buscas ni quieres más en una pareja.
 
Se dice que toda crisis equivale a una oportunidad, tú decides si haces de esta una oportunidad para recuperar tu vida, continuar adelante y ser feliz. La historia está llena de grandes personajes que después de un episodio de intenso dolor, lograron no sólo salir adelante, sino crecer de una forma que nunca hubieran imaginado, ya sea en el área personal o en la profesional. En este mundo lo único constante es el cambio, la vida tiene preparadas cosas grandes para todos nosotros; el secreto está en no poner resistencia, fluir y seguir adelante…

Los inevitables daños que sufres cuando te guardas tus sentimientos


A medida que vamos creciendo llega a nuestra mente la idea de parecer fuertes ante los demás, aunque tengamos mil y un problemas rondando nuestra cabeza. Hoy valoramos poco los sentimientos y dejamos a un lado las ganas que tenemos de llorar, de expresar nuestro pesar, y todo por miedo a romper esa imagen que los demás tienen de nosotros. Pero tristeza no es sinónimo de debilidad.
 
Más bien es todo lo contrario: no es malo ocultar la verdadera esencia, pues solamente quien es honesto con sus sentimientos es capaz de mostrar a los demás la verdad de su ser; de lo contrario vivirá reprimido, infeliz, y tarde o temprano ese malestar emocional se va a manifestar en su salud física y mental.
 
No tengas miedo de enseñar tu verdadera identidad, tu propio “YO”. No importa lo que hagas, la gente siempre va a hablar (mal o bien). Pero si eres honesto contigo mismo y expresas tus sentimientos, sabrás que quienes se quedan a tu lado en los momentos difíciles son las personas que valen la pena en tu vida.

1. Reprimir emociones conducirá a conflictos con tu pasado


Recoger experiencias negativas es un mal hábito muy común en la actualidad. Cuando no dejas ir esos pensamientos negativos, se quedan en tu cabeza y envenenan tu alma, amargándote más la vida. Si dejamos de expresar lo que nos molesta poco se puede hacer para mejorar la relación y llegar a acuerdos. Si frenas tus lágrimas ese sentimiento que comienza como tristeza y pesar se convertirá en odio, ira  y rencor, y traerá a tu vida enorme sufrimiento y peleas innecesarias.

Piénsalo bien. Quizás en un comienzo te cueste trabajo pero es mejor decir las cosas en el momento oportuno, porque de cualquier forma la verdad saldrá a la luz tarde o temprano. Siempre es mejor hablar calmadamente, de manera asertiva y sin explotar, en lugar de intentarlo cuando las cosas han llegado a un punto en el que no se puede arreglar nada.

2. El malestar emocional se convierte en dolencias físicas


Lo mejor siempre es manifestar tu sentir. Si no lo haces tu cuerpo te hará ver que es necesario exponer los sentimientos negativos de alguna manera, y lo puede hacer a través de enfermedades y dolor físico. 
 
Existe una estrecha relación entre el malestar de algunos órganos y nuestros sentimientos negativos. Aquí se mencionarán algunos: 

● La preocupación y el miedo suelen tener relación directa con problemas en riñones y vejiga. 
 
● La rabia acumulada se manifiesta con daños en el hígado
 
● La tristeza puede perjudicar los pulmones
 
● Aquellos que tienen problemas de ansiedad pueden manifiestar malestar estomacal.
 
Las emociones que no son expresadas, la ira acumulada, la depresión, el estrés y todo lo que altera la mente siempre buscarán una salida, muchas veces a través de enfermedades. Es preferible ser abiertos y decir lo que sentimos en el momento correcto, de lo contrario podría acarrear problemas graves a nuestro organismo. 
 
Muchas personas canalizan ese estrés y esa ansiedad a través de la meditación, la actividad física, el yoga o cualquier disciplina que colabore con el control de las emociones. El cambio se da paulatinamente, con constancia, disciplina y esfuerzo. Deja de pensar que eres débil por expresar tus sentimientos, pues tiene mayor valor y mérito quien se muestra autentico, tal como es. 

3. Si quieres estar bien debes dejar ir lo que no sirve


Esto lo hemos mencionado muchas veces: tenemos que dejar los apegos negativos; es importante hacer a un lado todo aquello que nos debilita. Es verdad que para crecer debemos tomar en cuenta nuestras experiencias dolorosas, pero quédate solamente con lo que aprendiste de ello, no con el dolor.

Muchas veces la infelicidad es producto de nuestros actos u omisiones. Si no perdonamos no podremos ser felices, el rencor nos atrapa en ese momento lleno de dolor, y estancarnos en el pasado es lo peor que podemos hacer. Si deseas superar todo pesar aprende a perdonar y a dejar las heridas atrás, ya verás que la carga de tus hombros se hará más liviana.

4. Tu cuerpo te da un aviso cuando algo está mal


Escucha a tu cuerpo, pues te enviará señales cuando la situación sea complicada. Recuerda que para evitar malestares, enfermedades y dolores físicos de este tipo debes sanar tu mente; recuerda que todo en nuestro organismo está conectado y lo que nos daña por dentro se manifestará por fuera, si no aprendemos a lidiar con ello.

¿No sabes qué camino tomar?, fíjate en tu salud. ¿Eres feliz dónde estás?, trabaja para cambiar lo malo. Si tu vida se siente vacía lo mejor es evaluar y reconectar con tus emociones, para que vivas en armonía. No olvides que tu bienestar también está ligado al de tu familia y al de todos aquellos que te rodean.

Espero que después de conocer lo que le puede pasar a tu cuerpo seas capaz de mejorar y trabajar para estar bien mentalmente. Deja de pensar que esos dolores de cabeza repentinos son casualidad, escucha las señales de tu cuerpo y sana esas heridas emocionales que no te dejan vivir en armonía.

5 preguntas que JAMÁS debes hacerte al terminar una relación. solo te haces más daño


Imagina que de repente, luego de mucho tiempo, tu pareja decide acabar la relación sin aclarar los motivos. No dice nada concreto, sólo frases tibias, como “se terminó”, y se va de tu vida. Lo más probable es que quedarías en un mar de dudas y a la espera de explicaciones. Pasaría algo como que te enojas contigo mismo, y te preguntarías constantemente por qué todo acabó. Lo que seguiría es buscar culpables entre sus amigos o su familia, porque ignoras cuál fue la gota que rebosó la copa.    
 
Lo digo como un supuesto, pero tal vez has experimentado algo parecido o peor. Por eso hoy quiero compartir contigo cómo hacer frente a una ruptura amorosa, sin hacerte más daño con preguntas que no te van a llevar a nada bueno. 

Hay que saber aceptar las rupturas amorosas, enfrentarlas, llorarlas si es necesario, pero siempre recordando que no hay nada que hacer por lo que ya pasó, ya que no puedes cambiarlo ni arreglarlo y, sobre todo, no puedes llevarlo a todas partes. Lo que debes hacer es liberarte de esa persona que ya no quiere estar contigo, para que llegue  quien realmente quiere y merece estar a tu lado, amándote y valorándote como la gran persona que eres.
Meditando sobre lo importante que es dejar de dar vueltas en tu cabeza a la separación, te dejo 5 preguntas que jamás debes hacerte luego de acabar una relación:

 
1.- ¿Por qué se fue y me dejó?
 
Una relación es de dos personas y cuando termina, se acaba para los dos, nadie deja a nadie. Si él o ella quiso alejarse de ti, hazlo tú también; camina lejos hacia nuevas aventuras, conoce nuevas personas, ten nuevas ideas, realiza viajes e incluso encuentra nuevos amores.
 
2.- ¿Hay alguien más?
 
¿Para qué deberías saberlo? No puedes compararte con otra persona, pues ningún ser humano es un objeto a la venta tratando de superar al otro. Mucho menos puedes culpar a un tercero de la ruptura de tu relación, porque quien debió preservar ese lazo es tu ex pareja.
 
3.- ¿Volverá después?
 
¿Realmente te gustaría que regresara quien ya te dijo que no te ama? La vida es demasiado corta, no la pases esperando a quien ya se marchó, ese que no quiere estar contigo.

 
4.- ¿Qué está haciendo ahora?
 
Mirar frecuentemente sus publicaciones de Facebook para saber dónde está, ver su última conexión en WhatsApp, tratar de saber con quién chatea mientras está en línea, son cosas que no tienen por qué preocuparte. Sólo te lastimas sufriendo por un millón de ideas imaginarias, que en gran parte son falsas. Y déjame decirte que si fueran ciertas, tu pareja ya es libre y puede hacer lo que desee. Y otra cosa: tú también lo eres ya. Usa esa libertad para disfrutar la vida, no para atormentarte más.

 
5.- ¿Merecía yo esto?
 
La respuesta más posible a esta pregunta es ‘‘no’’. No mereces sufrir, nadie quiere pasar por una ruptura; porque duele, es complicado, pero el que termine tu relación no quiere decir que seas una mala persona o que sea un castigo o penitencia que tuviste que pagar. A cualquiera le puede pasar, es algo que no depende de ti porque estamos hablando de la decisión que tomó otra persona.
 
Es doloroso no encontrar una explicación para una ruptura amorosa y duele aún más buscar respuestas que en lugar de ayudarte a superar la separación te hacen sentir atormentada. Necesitas dejar de pensar en lo que no fue y vivir lo que si puede ser.   
 
Nunca cierres tu corazón al amor y a la felicidad por una mala vivencia. Este dolor pasará algún día y las lágrimas que puedes derramar por quien se marchó sólo te impedirán ver las buenas oportunidades que han llegado a tu vida. Llénate de valor, ámate, valórate y disfruta la vida.

Cuando algo es para ti, será tuyo en el momento adecuado. Mira por qué debes dejar de forzar las cosas

En ocasiones, el apego es poco saludable y puede convertirse en tormento para quienes no saben amar sin ataduras. Nada en la vida debe ser forzado, aunque algunos sostienen una relación sin amor, en la que las dos partes están en un punto de quiebre, y lejos de obtener apoyo, comprensión e impulso para superarse; son víctimas de malos tratos, pesimismo, amargura, y malas actitudes.
 
Es importante entender que el amor saludable no es fácil, no se obtiene de manera sencilla, y por ello es necesario tener en cuenta que para llegar a un nivel de compromiso y confianza altos, debemos respetar las decisiones y la esencia de nuestra pareja. Quizás sea posible chantajear al otro para captar su atención, para retenerlo y de alguna manera doblegar su espíritu, ¿pero a qué costo? Forzar una relación nunca será bueno, por el contrario, traerá infelicidad y dolor a ambas partes. 
 

Cuando una persona sea lo mejor para ti te lo dirá su comportamiento y sus acciones, sus ideas y su manera de demostrar afecto. Pero si la relación se deteriora rápidamente y a pesar de que te esfuerces, la compatibilidad no se da, lo mejor es aceptar que a fuerzas, ni los zapatos entran.
Considera estos aspectos antes de caer en la angustia y la desesperación; recuerda que cada persona es diferente, y debe ser libre de tomar sus decisiones. 
 
1. No eres dueño/a de tu pareja

Si estás en una relación de pareja debes saber que cada uno es libre de decidir lo que le parezca mejor. Por supuesto que cuando se comparte la vida con otra persona, es necesario llegar a acuerdos, dialogar y proponer soluciones a cada problema que puedan surgir; No obstante, es imposible querer hacer sólo nuestra voluntad e ignorar los deseos de tu pareja.

No puedes forzar a nadie a estar de acuerdo con tus ideas, tampoco se debe recurrir al chantaje o a las amenazas para tratar de imponer tus pensamientos. Una relación saludable acepta, compara, y en ocasiones cede por el bien de la relación.
 
2. No te engañes a ti mismo/a
 

¿De verdad te sientes enamorado? ¿Tu relación va bien en realidad? Algunas veces somos víctimas de nuestra mente, pues en vez de aceptar la realidad formamos una falsa percepción de los acontecimientos, moldeando a nuestra conveniencia todo lo que nos hace sentir bien. De esa manera negamos los problemas de la relación, nos arraigamos a algo que no puede ser, en vez de intentar superar lo que nos puede hacer daño.

Es posible corregir una relación que se está dañando, pero hay que hacerlo con paciencia, con honestidad, y siempre teniendo en cuenta la opinión de tu pareja, pues de nada sirve engañarse y estar inmerso en una situación negativa y dolorosa.
 
3. No estas cerca de la realidad
 

Tratar de forzar una situación o querer obligar a otra persona a permanecer en una relación complicada es una manera de evadir la realidad. Si te encierras en tu propio mundo, donde todo marcha bien, te estarás alejando de lo que en realidad ocurre, y si niegas la realidad nunca podrás resolver el verdadero problema.

Para amar sin aferrarse o para dejar ir a alguien que no es feliz a tu lado debes ser valiente, aceptar la realidad y comprender que algunas veces, la soledad nos ayuda a descubrir lo que en verdad necesitamos. Esto nos lleva al siguiente punto.
 
4. Para estar bien con tu pareja tienes que saber lo que necesitas
 

Amarte y conocerte es el primer escalon para amar a otra persona. No debes forzar la vida, tampoco debes adaptarte a tu pareja ni intentar cambiarla para que haga lo mismo. Ten en cuenta que la clave para un amor saludable es ser tu mismo, tener el respeto y tolerancia. Para saber lo que quieres en una relación tienes que ordenar tus prioridades, pues cada quien tiene sus propias metas y deseos de superación que no se apagarán con el paso de los años. Considera que tu pareja tiene sus propia ideas de desarrollo personal, y es importante conocerlas antes de enlazar sus vidas.
 
5. No confundas amor con obsesión 
 

Ama sin ataduras, con libertad. No confundas la dependencia emocional y el miedo a la soledad con amor, porque éste no se convierte en necesidad o impulso para seguir viviendo. La vida misma es tan rica y llena de colores, que para gozarla plenamente no es necesario aferrarse a una persona. El desapego no es falta de compromiso o de cariño, es querer libremente, sin forzar al otro. Es amar sin necesitar, pero cuidar como si así fuera.

El amor es la fuerza más poderosa del universo y lo puede superar todo, pero no debemos forzar una relación de pareja, pues esto sólo les traerá infelicidad, decepción y amargura.

Que te rompan el corazón es lo mejor que te puede pasar. Agradece y sigue estos pasos…

El amor duele cuando no es correspondido; hay relaciones que no logran salir adelante y si esta fracasa se lamentan profundamente. Es complicado entender la verdad detrás de una ruptura, es difícil aceptar que se ha marchado esa persona con quien has tenido tantas experiencias, vivencias, y con quien se suponía había un compromiso y muchos planes a futuro. 
 
¿Por qué me dejó?, ¿Qué hice mal?, ¿Le faltó algo a mi lado?  Son las típicas preguntas que están en la mente de una persona a la que le han roto el corazón, pero no debemos dejarnos llevar por la ira y el resentimiento. Lo mejor es aprender de esto y pensar que no ganamos nada negando lo que ha pasado o culpando al otro por lo ocurrido. 
 
Hay que tener en cuenta que sufrir un desamor hace parte de la vida, del crecimiento personal, y que aquello que no nos vence nos dará la fuerza necesaria para seguir adelante. Recuerda que detrás de esa desgracia que parece no tener fin, siempre habrá una nueva esperanza. 
 
Toma en cuenta los siguientes puntos:
 
1. Has logrado sentir y darlo todo por alguien

Agradece todo lo vivido, pues aunque hoy tu corazón este sufriendo de un dolor que parece no terminar, en algún momento lograste sentir lo más puro y poderoso de este mundo. Quizás hoy te arrepientes porque piensas que no valió la pena, pues lo has hecho por la persona incorrecta. Pero en realidad es una experiencia que te motivó a lo largo de mucho tiempo, fue tu verdad y tu realidad.

Renunciar a todo eso no es una opción; no por la otra persona, sino por ti. Amar puede ser doloroso en estos casos, pues al final la desilusión quiere tomar todos esos lindos recuerdos. ¡Por favor, no lo hagas! No los borres, no permitas que tu mente se llene de ira. Recuerda lo bueno y aprende de lo malo, porque has sentido y vivido lo que muchos anhelan: un amor intenso.

2. Te das cuenta de quienes son tus verdaderos amigos

En los momentos más difíciles te das cuenta de quiénes son tus verdaderos amigos. Los que no temen apoyarte, ofrecerte consuelo y hasta regañarte de ser necesario. Esas personas son las que valen la pena, con los que vas seguir hablando y continuar viéndose aunque pasen los años.

Agradece a los que se van, pero aún más a los que se quedan, pues finalmente así sabrás quiénes serán las personas que te van a apoyar sin importar las condiciones. Las que no te critican pero te dicen la verdad sin rodeos, porque algunas veces para salir adelante es necesario un poco de amor con rigor.

3. Entiendes que el fin de esa relación es en realidad un nuevo comienzo

A pesar de que hoy veas la ruptura como una pérdida, con el tiempo sanarás y entenderás que en realidad es una segunda oportunidad. Tal vez no con la misma persona, sino con alguien mejor. Con una persona que sepa cómo corresponder y amarte como te mereces.

4. Mirar el desamor como aprendizaje, no como un castigo

Nunca te cuestiones “¿Por qué a mí?”, “¿Qué hice mal?” Cuando una relación termina es responsabilidad de ambas partes. Algo no funcionó, no hubo suficiente química, o las cosas simplemente no funcionaron, y puede dar mucho temor sentirse solo, abandonado y en ocasiones frustrado por el fracaso de la relación, pero aprovecha esta experiencia para aprender y mejorar.

5.  Vas a tener la oportunidad de conocerte y de saber lo que en realidad buscas

Empieza a enfocarte en lo que necesitas, en lo que te gusta y lo que quieres. Cuando te concentres en tus propios proyectos vas a ser capaz de liberar esa culpa y las cargas de la relación que ha fracasado. Después de la ruptura llega la reflexión. Algunas veces son necesarios estos tropiezos en el camino para encontrarnos con nosotros mismos y lo que buscamos en alguien más, pero siempre manteniendo expectativas realistas y con los pies sobre la tierra.

6. Aprendes a sanar,  a  levantarte y seguir adelante


Sanar es lo más difícil después de vivir este tipo de situaciones dolorosas, sin embargo sabes que eres capaz de levantarte. Quizás el golpe es duro al comienzo, pero después de un tiempo te das cuenta de que la vida continua, que nadie te va a esperar y, sobre todo, que puedes salir adelante a pesar del sufrimiento.
 
Sólo a través de las experiencias lograrás conocer lo que de verdad buscas.